Matadepera
2025
492,47
1182,51
La arquitectura no comienza con un volumen. Comienza con una línea.
Hay líneas que delimitan. Otras que conectan. En Spline House, una única línea es capaz de construir una casa.
Todo nace de un gesto continuo que recorre la topografía sin imponerse sobre ella. La línea asciende, desciende, se pliega y cambia de dirección siguiendo el relieve natural hasta que, casi sin darse cuenta, deja de ser un trazo para convertirse en arquitectura.
La envolvente emerge del paisaje como si siempre hubiera formado parte de él. Cubierta, fachada y suelo dejan de entenderse como elementos independientes y pasan a ser la expresión de un mismo movimiento. No existen interrupciones; únicamente una continuidad que transforma el terreno en espacio habitable.
Cada cambio de nivel redefine la experiencia del recorrido. Los espacios aparecen de forma natural, las vistas se descubren progresivamente y la luz acompaña el movimiento de una arquitectura que nunca deja de fluir.
SPLINE posa sobre la montaña y es la misma quien termina dibujando la casa.